Declaración de director

Como documentalista siento un gran interés por aquellas personas que tienen una vida no convencional, que viven de alguna manera al margen de lo que consideramos “normal”. A través del rodaje encuentro una excusa para acercarme a ellos y conocerlos… y fundamentalmente busco dignificarlos, ayudándoles a mostrar su mundo a los demás, lo que ellos quieren mostrar, y la humanidad que yo veo en ellos.

La manera de rodar es fundamental para crear ese vínculo de confianza e intimidad: en solitario, simplificando al máximo el material y haciéndolo lo más cómodo posible para poder acompañar a la persona allá donde me quiera guiar. La calidad técnica queda sacrificada a favor del acercamiento que realizo a la persona para no intimidarla innecesariamente y que así pueda dar rienda a su espontaneidad.

“Una película para el cielo” trata sobre la locura, sin embargo, no se ocupa de recorrer el camino vital que Lorenzo Santos, su protagonista, hace hasta llegar a ella.  Los datos biográficos son confusos e imprecisos, y no son mí el principal foco de interés. Nuestra atención durante la película se posa, sin embargo, en los relatos, acciones y actitudes de Lorenzo, que sugieren y desvelan el trasfondo de su estado mental.

A través del documental somos testigos del día a día de su protagonista, y nos sumergimos en una atmósfera que pretende evocar sensaciones en el espectador de lo que puede ser estar en la piel de Lorenzo.

Durante el rodaje Lorenzo se mostró sin inhibiciones, por lo que nos hacemos conscientes de sus virtudes y defectos, del sufrimiento que le acarrea su soledad y desamparo, y más allá de todo, su humanidad. Mi intención en este documental es ante todo dignificar a la persona más allá de su enfermedad mental.